lunes 27 de abril de 2009

No hay que abusar de la fortuna



Es hora de mejorar

Racing está de racha, como hace mucho tiempo no estaba. Gana partidos que se complican, los aguanta, los mantiene. Y empata partidos que parecen perdidos, como este ante San Lorenzo, en el que la chapa parecía inamovible. Con la igualdad ante el Ciclón, Racing llegó a seis partidos sin perder, algo que no sucedía desde hacía algo menos de tres años (33 meses). Sin embargo, la bondad de las estadísticas no debe obnubilar el análisis, que marca que el equipo tiene muchas limitaciones, demasiadas para sostener esta racha, tan positiva como increíble.
La última vez que Racing había estado seis partidos sin perder había sido entre el final del Clausura 2006 y el comienzo del Apertura del mismo año, entre la despedida de Simeone y el retorno de Merlo. Luego, Racing nunca había estado tanto tiempo sin caer, hasta esta racha made in Caruso. Está claro: Racing mete, corre, muerde, achica espacios. Transpira la camiseta a conciencia. En definitiva, les complica la vida a los rivales, que crean situaciones de gol pero siempre con un montón de jugadores de Racing al acecho, que molestan, obstruyen, impiden definir con tranquilidad. Con la enorme e inesperada figura de Migliore, la firmeza de la línea de fondo, con Aveldaño y Martínez a la cabeza, y el despliegue y sacrificio del resto, Racing armó un bloque compacto al que es muy difícil doblegar. Salud por ese logro, Caruso.
Si pensamos en el arco de enfrente, la situación es diferente. Racing carece de juego, de circulación, de profundidad. Le cuesta mucho generar situaciones claras de gol y en muchos pasajes de muchos partidos, el equipo queda acorralado en su propio campo, sin posibilidad de ir más allá de tres cuartos de cancha. Evidentemente, este es un aspecto que el técnico debe revisar y mejorar. Porque una cosa es esperar y jugar de contra y otra, defenderse y nada más.
El empate ante San Lorenzo, milagrero y emotivo, es positivo. Racing reaccionó ante la adversidad y, sin fútbol pero con empuje, remontó un resultado en contra, algo que no ocurría desde hacía 18 fechas. El empate-triunfo alimenta el alma, la confianza y el semblante de los jugadores, que si le ganan a Arsenal tendrán a disposición otro LCD para sortear. Racing vive tiempos de sonrisas. Sería bueno que el cuerpo técnico y los jugadores aprovechen ese aire fresco para potenciar al equipo y jugar mejor. Los milagros, más allá de los méritos, no suceden todos los fines de semana.

sábado 25 de abril de 2009

CL 09 - Fecha 11 - San Lorenzo 1 Racing 1



Un punto que vale mucho



Parecía que la suerte de Racing se acababa, que la racha positiva se cortaba. Sin embargo, el destino tenía guardada una sorpresa a favor de La Academia, que goza de un estado de gracia que le permite conseguir milagros como este empate agónico ante San Lorenzo, en la última jugada del partido, en el quinto minuto de descuento, cuando el 1 a o a favor del local parecía inamovible. Último córner, último centro, última esperanza. Hasta Migliore, otra vez el punto más alto del equipo, fue a cabecear. Tal vez, con su presencia distrajo a los jugadores de San Lorenzo. Leandro González mandó la pelota al primer palo, Lugüercio la peinó y por detrás de todos apareció Matías Martínez, se tiró de palomita, estampó el empate y desató el delirio y el júbilo de todo Racing, y la desazón y la bronca de todo San Lorenzo, que festejaba de antemano.

Este Racing de Caruso es así: tiene un libreto aprendido y lo ejecuta, sin importar lo que digan los críticos ni los cultores de la estética futbolera. Salió a jugar como se suponía que lo iba a hacer, igual que en los últimos partidos. En primer lugar, mucho despliegue, mucho ímpetu y mucha concentración para marcar. Luego, astucia para aprovechar alguna contra o algún error del rival. Así, salió otro partido trabado, con poco brillo y pocas llegadas. En el primer tiempo, Racing arrancó mejor, manejó la pelota y tuvo una ocasión para ponerse en ventaja a través de Lucero pero éste remató alto luego de un centro de Zuculini. Después, San Lorenzo emparejó, sobre todo con los intentos de Solari, el mejor jugador del partido.

En el complemento, San Lorenzo tuvo más dominio de pelota y de terreno. Racing apenas tuvo una situación clara, producto de un error de l rival. A los cinco minutos, Adrián González rechazó y la pelota rebotó en la espalda de Aguirre; el balón le quedó a Castromán, de discreto partido, que encaró hasta el área, quiso gambetear a Navarro y al no poder hacerlo, definió con un remate de emboquillada que ni siquiera llegó al arco: murió en el pecho de un defensor.

Luego de esa jugada, Racing no llegó más. San Lorenzo manejó la pelota mas sin crear muchas situaciones. Intentó sobre todo con remates de media distancia, bien controlados por Migliore o desviados. Racing sufrió otra vez la ausencia de un conductor, de alguien que genere un circuito de toque. Grazzini estuvo en el banco y su ingreso podría haber mejorado la tenencia de la pelota a favor de Racing. Sin embargo, Caruso prefirió poner a Leandro González y Caballero por Castromán y Lucero, cambios que no generaron beneficios para el equipo.

Con este desarrollo, San Lorenzo más adelantado y manejando la pelota y Racing esperando para salir de contra, el partido parecía inclinarse a un 0 a 0 clavado. Hasta que a los 36 minutos del complemento, Solari armó una pared con Fornaroli, entró al área y sacó un violento zurdazo al ángulo superior derecho, un tiro extraordinario, inatajable. Era así, con un remate antológico, que vencerían al gran Migliore para cortarle una racha de 538 minutos sin recibir goles.

Faltaban nueve minutos más el descuento y parecía que Racing ya no podría remontar el partido. La falta de ideas, la ausencia de juego fluido y de jugadores con claridad y precisión para jugar la pelota hacían pensar eso. Sin embargo, la ausencia de fútbol, un punto muy preocupante en este equipo, es suplantada por las ganas y la energía de un grupo que vive un momento de mucha confianza y que cree en sus fuerzas. Con ese ímpetu, Racing fue en búsqueda del milagro y consiguió un punto que no es mucho en lo numérico pero es un montón para lo anímico. La confianza no sumó un punto, sumó mucho más, más allá de que el nivel de juego de Racing sigue siendo pobre. Por ahora le alcanza, sigue fuera de la Promoción y acumula seis partidos sin perder, algo que no ocurría desde el año 2006. Sin embargo, la bondad de los números no debe tapar la fragilidad de un rendimiento limitado, de bajo volumen.

Síntesis

San Lorenzo 1: Navarro; A. González, Aguirre, Bianchi Arce, A. Torres; Chávez (ST 13' Rivero), Ledesma, Santana (ST 10' Alvarado), Solari; A. Gómez y Fornarolli (ST 43' Peirone). DT: Diego Simeone.

Racing 1: Migliore; Sosa, Aveldaño, Martínez, Shaffer (ST 22' Mercado); Zuculini, Wagner, Yacob, Lucero (ST 29' Caballero); Castromán (ST 18' L. González) y Lugüercio. DT: Ricardo Caruso Lombardi.

Cancha: San Lorenzo. Arbitro: Sergio Pezzotta. Goles: ST 36' Solari; 50' Martínez. Amonestados: Fornarolli, Yacob, Zuculini y Aveldaño.


jueves 23 de abril de 2009

Sigue sumando


Racing está dulce. No le sobra nada, sigue sufriendo como siempre pero ahora gana y no recibe goles. Ante Banfield sumó la tercera victoria consecutiva y el quinto partido en serie con la valla invicta, dos hechos que no sucedían hacía muchísimo tiempo.

La última vez que Racing había ganado tres partidos seguidos había sido en el Apertura 2007, cuando bajo la conducción técnica de Gustavo Costas, La Academia le ganó a San Martín (SJ), Vélez y Arsenal entre las fechas 8 y 10. El triunfo por 1 a 0 ante Arsenal en el Viaducto con gol de Facundo Sava se produjo el 23 de septiembre de 2007. El sábado pasado, más un año y medio después, Racing volvió a ganar tres partidos seguidos, lo que marca lo malas que han sidos las últimas campañas del equipo y explican esta situación comprometida con los Promedios.

Otro punto destacado de este equipo de Caruso es la poca cantidad de goles que ha recibido: uno ante Argentinos y cuatro ante Tigre. Después del partido ante los de Victoria, Racing edificó una racha de cinco encuentros sin recibir goles, algo que no ocurría desde el Clausura 2001. En aquel entonces, con Merlo como técnico, Racing empató con Unión (0-0), le ganó a Gimnasia LP (1-0) y a Newell's (2-0), empató con Estudiantes (0-0) y le ganó a Belgrano (1-0), entre las fechas 7 y 11 de aquel Clausura. La victoria ante los cordobeses se produjo el 11 de abril. Ocho años después, Racing volvió a atravesar cinco partidos sin recibir goles gracias al buen trabajo de la defensa, con Aveldaño y Martínez a la cabeza, y la enorme figura de Migliore, que con sus grandes actuaciones en los últimos tres partidos se ha convertido en una pieza fundamental de este equipo. El sábado ante Banfield sacó varias pelotas de gol a pesar de haberse descompuesto en el medio del partido, con vómitos y todo.

El otro dato positivo de la victoria del sábado es que Racing le volvió a ganar a Banfield luego de ocho partidos. La última victoria de Racing había sido en la fecha 18 del Apertura 2004 por 4 a 0, con goles de Lisandro López, Sebastián Romero, Diego Barrado y Martín Cardetti, con Guillermo Rivarola como técnico. Luego sobrevinieron 2 empates y seis derrotas.

sábado 18 de abril de 2009

CL 09 - Fecha 10 - Racing 1 Banfield 0



Viento a favor


A los 30 minutos del segundo tiempo, Caruso Lombardi decidió que Racing no atacara más y sólo se dedicara a aguantar el 1 a 0. Zuculini, Peppino, Yacob y Wagner. Ese fue el mediocampo con el que Racing jugó los últimos 20 minutos del segundo tiempo (los 15 que faltaban más cinco de descuento). Con el ingreso de Peppino por Lucero, Racing, que atacó muy poco en el segundo tiempo, al punto que no generó ninguna situación de gol y ni siquiera pateó al arco, se olvidó por completo del arco contrario y aguantó como pudo los embates de un Banfield nervioso e impotente. Una vez más, la suerte volvió a estar del lado de Racing y La Academia volvió a festejar para el júbilo de la multitud presente. De los cuatro partidos ganados en este torneo, todos por 1 a 0, este fue el de peor rendimiento.


Claro que más allá del juego en sí, el triunfo fue importante y se suma a los resultados anteriores. Tercera victoria consecutiva , quinto partido sin derrotas y sin recibir goles. Los números son altamente positivos, es indiscutible. Racing está jugando con el viento a favor de las victorias, la confianza y la suba de la autoestima que eso significa. Sin embargo, habrá que revisar algunos aspectos de la manera de encarar los partidos, para que no haya que sufrir tanto como hoy ante Banfield, acorralado contra su arco durante 20 minutos, sin chances de llegar al arco rival, soportando centros y más centros, revolcadas de Migliore y hasta un tiro en el palo de Jerónimo Barrales.

Para lo que es Racing, el primer tiempo fue bueno. Presionó al rival, manejó la pelota más tiempo que Banfield e intentó llegar con peligro hasta Lucchetti. Así, a los nueve minutos ya ganaba 1 a 0 con el gol de Lucero, tanto gestado en una gran jugada colectiva. Zuculini, otra vez muy gravitante en los buenos momentos del equipo, robó una pelota por la derecha, arrancó a toda potencia y antes de caer al suelo producto de un roce, tocó al medio para Caballero. El flaco la cambió al otro lado para Lucero y éste tocó para Lugüercio que le devolvió un centro rasante para que el ex Newelll's definiera con un tiro bajo, algo mordido, que agarró a contrapierna a Lucchetti.

Con esa ventaja temprana, Racing jugó un primer tiempo cómodo, sin apuros y con bastante tiempo y espacio para tocar y hacer circular la pelota. De todas maneras, Banfield generó algunas llegadas que fueron bien resultas por Migliore, otra vez figura y salvador. En el segundo tiempo, el trámite del partido se complicó. Vaya uno a saber si es por miedo a que se escape la victoria; o una estrategia deliberada; o por mérito de los rivales; o un poco de cada aspecto. Lo cierto es que Racing volvió a sufrir al retrasarse en la cancha y perder el control de la pelota. Migliore, el palo y la buena fortuna lo salvaron. Por eso, sería bueno que Caruso ensaye alguna alternativa para encarar los partidos de otra manera a la hora de mantener el resultado. Por ejemplo, que Grazzini entre antes y no a los 39 minutos del segundo tiempo. En la primera pelota que tocó, el enganche fue vícitma de foul y Racing pudo respirar unos minutos del asedio de su rival. La situación se repitió dos veces más. El problema también fue que no tenía mucha compañía: arriba, o por ahí adelante, estaban él y Ramírez abandonados a su suerte.

Ya lo había mostrado en Rosario: Grazzini tiene muy buen pie, control de pelota y personalidad para hacerse cargo de la tenencia del balón en los momentos que las papas y la pelota queman. Tal vez, con Grazzini, un jugador pensante y de buena técnica, Racing pueda mejorar su juego y no sufrir tanto cada final de partido. Tal vez, hasta gane por más de un gol. Claro, siempre y cuando, Grazzini tenga a mano algún delantero para asistir.


Síntesis

Racing 1: Migliore; Sosa, Aveldaño, Martínez, Shaffer; Zuculini, Yacob, Wagner, Lucero (ST 30' Peppino); Caballero (ST 21' Ramírez) y Lugüercio (ST 39' Grazzini). DT: Ricardo Caruso Lombardi.

Banfield 0: Lucchetti; Barraza, Nasuti, V. López, Bustamante (ST 34' Barrales); Bertolo, Pío, Santana (ST 11' S. Fernández), Erviti (ST 10' J. Rodríguez); Raymonda y Silva. DT: Julio Falcioni.

Cancha: Racing. Arbitro: Gabriel Brazenas. Gol: PT 9' Lucero. Amonestados: Nasuti, Barraza, Bustamante y Grazzini.

miércoles 15 de abril de 2009

Fútbol ajedrez

El juego de Racing: feo pero efectivo

El juego de Racing es pobre, limitado. No entusiasma a los amantes del toque, del fútbol arte, espectáculo. Eso está claro y nadie lo discute. Sin embargo, esta mini cosecha de puntos se debe a que el equipo ha mejorado, sobre todo a la hora de defender. Caruso plantea los partidos como si fueran de ajedrez. Arriesga muy poco, tanto por los jugadores que elige como por el dispositivo táctico. Y ese arriesgar poco, paradójicamente, significa a la vez arriesgar mucho. Porque con el juego que propone se expone a la crítica feroz de muchos sectores e incluso a la desaprobación de la misma gente de Racing. La única manera de sostener la propuesta made in Caruso son los resultados, que hasta el momento son positivos y que tienen sus razones, sus méritos.

La seguridad que transmite la defensa es fundamental. Antes Racing era muy vulnerable, ahora a los rivales les cuesta llegarle. Desde su gran actuación ante River, Migliore agigantó su figura y los dos centrales, Aveldaño y Martínez, se afianzaron en lo individual y también como zaga. Juntos se comieron a Fabbiani, Rosales, Caraglio, Zelaya y, antes, a Boselli, Gastón Fernández y Leandro Caruso. De condiciones técnicas limitadas, ambos están muy atentos a la hora de marcar y no se complican en lo más mínimo a la hora de jugar: primero se defiende y si hay que tirar la pelota a la tribuna, la tiran sin problemas.

En el mediocampo, Caruso armó un frente de combate: Zuculini, Yacob y Wagner no paran de correr y forman una barrera de difícil resolución para los rivales. De Godoy Cruz para acá, a todos les costó superar la línea media de Racing, lo que facilita el trabajo de la defensa. Además, la entrada de Zuculini le dio al medio más salida y dinámica, para tener la pelota y también para pasar al ataque. A ellos se suma Lucero o Leandro González, como en el partido ante River. El dispositivo defensivo se completa, o más bien comienza, con el despliegue de los delanteros, con Lugüercio como abanderado. El Payaso aporta tanto en la presión sobre la salida rival como a la hora de aguantar la pelota en soledad.


Con este esquema, Racing se para en la mitad de la cancha y espera a sus rivales, no les regala ni un metro cuadrado de pasto para que toquen. Con las tres líneas bien pegadas, el equipo conforma un bloque compacto y por cada jugador rival suele haber dos o tres de Racing mordiéndoles los tobillos.

Así, los partidos se hacen trabados, friccionados, lentos, con pocas llegadas, muchas imprecisiones y muchos pelotazos. Sin embargo, con este libreto lombardista, Racing sacó 11 puntos, todos los que suma en este campeonato, de 18 y 10 de los últimos 12. En las primeras tres fechas, tres derrotas, el equipo había convertido dos goles y había recibido nueve; de la cuarta a la novena, gritó cinco veces y le marcaron la misma cantidad, cuatro ante Tigre y uno ante Argentinos, blooper de Campagnuolo mediante. Después, llegaron los cuatro juegos con la valla en cero.


Los partidos de Racing son feos, hay que decirlo. Pero eso no debe quitarle méritos a esta levantada. El equipo ganó en confianza, en esfuerzo y en cohesión. Racing no juega lindo, muy lejos está de ello. Sin embargo, tiene un plan, lo lleva a cabo y hasta aquí lo hace con éxito. No le sobra nada, absolutamente nada. Le cuesta mucho generar juego y convertir goles. De los siete que hizo, cinco fueron de pelota parada. La aparición de Grazzini puede ser de gran aporte para enriquecer la tenencia de la pelota y la circulación de la misma. Alejarse de la zona de Promoción también puede ayudar para que los jugadores se suelten y jueguen más tranquilos.

Así juega Racing, con los dientes apretados, sin regalar nada. Si quieren ver fútbol vistoso, vayan a ver a otros equipos. Lo que este conjunto derrocha es entrega, disciplina táctica y oportunismo para aprovechar las pocas chances que se le presentan en el arco de enfrente. Pretensiones estéticas al margen, la evolución de su juego y los resultados venideros marcarán si esto es sólo un éxito golondrina o el comienzo de un crecimiento sustentable. Puristas y románticos, abstenerse.

martes 14 de abril de 2009

Volver a creer




Racing ganó dos partidos seguidos y es noticia


Aunque ver los partidos de Racing sigue siendo más un esfuerzo que un placer, los últimos cuatro capítulos por lo menos depararon finales felices. Cuatro partidos sin perder y sin goles en contra no es algo que abunde en las estadísticas de Racing de los últimos años. Para muestra basta un dato: la victoria ante Central significó volver a ganar dos partidos seguidos después de 19 meses. La última vez que Racing había ganado dos partidos consecutivos había sido el sábado 15 de septiembre de 2007, cuando por la fecha 9 del Apertura vencía 1 a 0 a Vélez en Avellaneda con gol de Erwin Avalos. En la fecha anterior, Racing le había ganado 2 a 0 a San Martín de San Juan (goles de Claudio López y Santiago Malano) y así hilvanaba dos victorias en serie, que luego serían tres al derrotar a Arsenal por 1 a 0 en la fecha 10, con gol de Facundo Sava.

El otro dato sobresaliente de este Racing que no enamora a nadie por su juego pero que ha sacado 10 puntos de los últimos 12, es que lleva cuatro partidos sin recibir goles, algo que tampoco sucedía desde hace mucho tiempo. La última vez que Racing había estado cuatro partidos con el arco invicto había sido en el Clausura 2006, cuando bajo la dirección técnica de Diego Simeone se consiguieron cuatro victorias consecutivas entre las fechas 15 y 18: 1 a 0 a Gimnasia J. (gol de Lucas Valdemarín), 3 a 0 a Quilmes (Carlos Luna, Carlos Arano, de penal, y Valdemarín), 2 a 0 a Tiro Federal (Arano, de penal, y José L. Villanueva) y 2 a 0 a River (Maxi Moralez y Claudio Fileppi). El partido ante River se jugó el 5 de mayo de 2006, hace casi tres años.

Está dicho, el juego de Racing no encandila a nadie. Al contrario, hace doler algunas cabezas y muchos ojos. Sin embargo, el valor de las victorias es trascendental. Los triunfos, más allá del nivel del equipo, no dejan de ser meritorios y más que bienvenidos. Los números hablan por si solos.

domingo 12 de abril de 2009

CL 09 - Fecha 9 - R. Central 0 Racing 1


La rosca de Pascuas

Racing está en racha. El juego del equipo sigue siendo pobre y difícil de digerir, ahora más que nada por los espectadores neutrales y los contrarios. El hincha de Racing, que ha sabido disfrutar de grandes jugadores y de grandes equipos, entiende al situación y valora esta levantada tan inesperada como bienvenida: Racing alcanzó el cuarto partido sin derrotas y sin goles en contra, ganó dos partidos seguidos después de 55 encuentros y ganó en Arroyito tras cuatro años. Como si esto fuera poco, la victoria ante Central le permite a La Academia dejar la zona de Promoción y respirar un poco de tranquilidad, al menos por una semana. Todo ese valor, más lo que significa anímicamente, tiene este triunfo trabajado, luchado y merecido.

Estuvo bien que la victoria fuera para Racing. En un partido muy cerrado, con poco juego, mucha marca y poco riesgo, Racing fue más sólido, más ordenado y generó las mejores cahnces para convertir. Lo hizo en el primer tiempo a través de Lugüercio y Shaffer, y lo hizo en el segundo por medio de jugadas de pelota parada. Central lució muy nervioso e impreciso y nunca estuvo cómodo en el partido. El silencio de su gente durante el segundo tiempo fue una clara muestra de lo poco que ofreció el equipo, que recién sobre el final generó las mejores ocasiones, cuando el resultado adverso lo obligaba.

Racing hizo su partido. Dos líneas de cuatro bien paradas y cercanas. Todo el mundo a correr y a meter para que ningún jugador rival pueda pensar ni jugar. Así, con entrega y presión constante, el equipo de Caruso ha ganado en solidez y confianza. Sin arriesgar mucho, la premisa es alejar al rival del arco propio. Después, con tranquilidad y sin apuro, se busca el arco de enfrente. La propuesta no es audaz ni vistosa ni atractiva. Al contrario, es pragmática, inteligente y está siendo llevada a cabo con corrección por los jugadores, que cada partido juegan un poco mejor, con más confianza y más soltura. Racing no enamora pero es un equipo, con todo lo que eso significa, unido y solidario, que sabe lo que hace y lo hace bien.

Bienvenido, Grazzini

Llegó proveniente de Newell's con el torneo ya en marcha. Lo trajo Caruso especialmente. Como venía de una inactividad larga por problemas contractuales en su anterior club y encima se enfermó al llegar a Racing, Sebastián Grazzini había visto demorado su debut con la celeste y blanca. Finalmente, caprichos del destino o no, el volante debutó hoy ante Central, el acérrimo rival de su ex club. Y su presentación fue una gran noticia para Racing. Grazzini entró a los 13 minutos del complemento por Leandro González y le dio al equipo aire a la hora de jugar la pelota. El enganche la pidió siempre, no le quemó la pelota en los pies y se lo notó con confianza, calidad y lucidez para hacerse cargo de la circulación del balón.

Una jugada suya derivó en el gol. Tomó la pelota sobre el sector izquierdo, se sacó un hombre de encima y encaró hacia el área. Cerca del vértice, lo bajaron con infracción: tiro libre. Entonces vino Sosa, acomodó y ejecutó como, a esta altura, ya es costumbre. Desde una posición similar al gol frente a Tigre, el tucumano le pegó con mucha rosca, al primer palo. Parecía que Broun la sacaría pero el arquero, a pesar de tocar la pelota, no pudo evitar el tanto que le daría la victoria a Racing, una victoria que hace mirar lo que viene con más optimismo y más tranquilidad.


Síntesis


R. Central 0: Broun; Burdisso, Valentini, Ribonetto, Lima; Zarif (ST E. González), Escobar, Borzani, Moreno y Fabianesi (ST 32' Franzoia); Caraglio y Zelaya (ST 25' Vizcarra). DT: Reinaldo Merlo.


Racing 1: Migliore; Sosa, Aveldaño, Martínez, Shaffer; Zuculini, Wagner, Yacob, Lucero (ST 42' Mercado); L. González (ST 13' Grazzini) y Luguercio (ST 35' Ramírez). DT: Ricardo Caruso Lombardi.


Cancha: Rosario Central. Arbitro: Gustavo Bassi. Gol: ST 27' Sosa (tiro libre). Amonestados: Escobar, Migliore y Martínez.

El dato: Racing ganó en Arroyito después de cuatro años. La última vez había sido en el Clausura 2005 por 2 a 0 con goles de Lisandro López y Diego Simeone.


domingo 5 de abril de 2009

CL 09 - Fecha 8 - Racing 1 River 0




Mucha garra, un poco de fútbol y un poco de suerte

Racing ganó y eso ya es mucho. Para un eqiupo que pasó 10 fechas sin triunfos, cualquier victoria es buena. Si es en un clásico y ante un rival de la talla de River al que siempre fue difícil doblegar, está 46 partidos abajo en el historial, la victoria es aún más importante. En la situación acuciante en la que se encuentra La Academia, los triunfos valen oro. Además, esta victoria marcó el tercer partido consecutivo sin perder y el tercero sin recibir goles. La última vez que Racing había pasado tres encuentros con la valla invicta había sido entre las fechas 8 y 10 del Apertura 2007, cuando venció sucesivamente a San Martín SJ (2-0), Vélez (1-0) y Arsenal (1-0).

Una vez dicho esto, el análisis del partido marca que ayer hubo dos caras muy contrapuestas: un primer tiempo muy bueno y un segundo tiempo bastante flojo. Los 45 minutos iniciales mostraron, por lejos, lo mejor de Racing en este campeonato. El equipo presionó en todos los sectores de la cancha y no dejó progresar a River en ningún momento. Además, tuvo dinámica para mover la pelota y pasar al ataque, tanto con los volantes como con las subidas de los dos laterales. La entrada de Zuculini le dio al equipo otra frescura y otro aire. El ímpetu, la dinámica y el criterio para jugar del pibe le aportaron a Racing, tanto solidez a la hora de marcar como salida hacia adelante a la hora de jugar. Con Lluy, un jugador que parece tener buena proyección de cara al futuro, hicieron un buen tándem por la derecha y generaron varios avances por ese sector.

Desde que llegó a Racing, Caruso siempre había jugado con un 4-4-2 bien definido. Ante River hizo una variante y el equipo jugó mejor. Zuculini, Yacob y Wagner se encargaron de la mitad de la cancha y Leandro González jugó suelto. El ex Olimpo tuvo una labor aceptable y Racing ganó en sorpresa y en opciones a la hora de tocar la pelota y generar espacios. Con esta variante táctica, el buen trabajo de Zuculini y el ya sabido aporte de Lugüercio, Racing fue absoluto dominador en el primer tiempo y el 1 a 0 parcial terminó resultando exiguo. La Academia tuvo el control de la pelota y llegó mucho más que River que apenas pateó al arco a través de un tiro libre de Abelairas que fue contenido por Migliore, quien a la postre resultó la figura del partido, en una volada espectacular.

Después del gol de Lugüercio, el tercero con la camiseta de Racing, el local tuvo varias situaciones para aumentar, dos de ellas muy claras. A los 39 minutos, Zuculini encabezó un contraataque, tocó para Lugüercio y éste hablitó a Wagner que quedó mano a mano pero definió débil y Barbosa contuvo sin problemas. Sobre el final, Caballero encaró por la izquierda, remató sin ángulo y otra vez contuvo el arquero.

En el segundo tiempo, la historia fue diferente. River, que había sido una sombra de atardecer en el primer tiempo, salió a atacar con todo. Racing, en cambio, se plantó en la mitad de la cancha para esperar y salir de contra. Sin embargo, de a poco, River ganó terreno y Racing cada vez se metió más atrás. La pelota fue exclusiva posesión de la visita y La Academia empezó a sufrir. La única jugada que tuvo Racing en el complemento fue producto de una acción individual de su mejor jugador en este campeonato. Sobre la izquierda, Lugüercio recibió de espaldas, con la marca encima. Acomodó su cuerpo, giró y arrancó. Llegó hasta el borde del área y sacó un remate bajo y esquinado que Barbosa mandó al córner. En el tiro de esquina, Yacob cabeceó alto.

Luego de esa jugada, Racing no volvió a pisar el área rival con peligro. En el afán de cuidar la ventaja, sumado a los nervios y el cansancio, el equipo perdió juego y se limitó a aguantar, cada vez más cerca de Migliore, que fue la gran figura y jugó su mejor partido desde que llegó a Racing, tal vez inspirado por la cara del rival.

Con la expulsión de Caballero a los 32 minutos del complemento, la parte final del partido se jugó de la mitad de la cancha hacia el arco de Racing. River avanzó pero sin claridad ni profundidad. Manejó la pelota pero nunca fue capaz de generar una situación del todo clara. La más nítida la tuvo Rosales a los 44' pero Migliore le impidió el empate con una rodilla en el piso y los brazos abiertos.

Sufriendo, con una buena dosis de fortuna, que es bienvenida y fue indispensable, mucha entrega y algo de fútbol, Racing consiguió una victoria que es una extraordinaria bocanada de oxígeno en esta despiadada lucha para aumentar el promedio. Aunque no es un canto al fútbol ni mucho menos, ahora Racing juega como un equipo, con una idea de juego, que se puede compartir o no, pero que empieza a marcar una identidad como equipo: la de meter y meter y no bajar los brazos nunca. Además, de vez en cuando gana. Paso a paso, dijo alguien de pelo rubio y vozarrón grave. De a poquito, Racing mejora y aunque el camino de espinas va a continuar, el sembalnte y la confianza ya son otros.


Síntesis

Racing 1: Migliore; Lluy, Aveldaño, Martínez, Shaffer; Zuculini (ST 36' Mercado), Yacob,
Wagner; L. González (ST 23' Lucero); Caballero y Lugüercio (ST 31' Castromán). DT: Ricardo Caruso Lombardi.

River 0: Barbosa; Ferrari, Cabral, Quiroga (PT 38' N. Sánchez), Archubi; A. Fernández (PT 24' Barrado), Ahumada, Abelairas; Buonanotte (ST 13' Gallardo); Rosales y Fabbiani. DT: Néstor Gorosito.

Cancha: Racing. Arbitro: Javier Collado. Gol: PT 17' Lugüercio. Amonestados: Shaffer, Zuculini, González, Caballero, Ahumada, Gallardo, Cabral y Archubi. Expulsado: ST 32' Caballero.