
Es hora de mejorar
Racing está de racha, como hace mucho tiempo no estaba. Gana partidos que se complican, los aguanta, los mantiene. Y empata partidos que parecen perdidos, como este ante San Lorenzo, en el que la chapa parecía inamovible. Con la igualdad ante el Ciclón, Racing llegó a seis partidos sin perder, algo que no sucedía desde hacía algo menos de tres años (33 meses). Sin embargo, la bondad de las estadísticas no debe obnubilar el análisis, que marca que el equipo tiene muchas limitaciones, demasiadas para sostener esta racha, tan positiva como increíble.
La última vez que Racing había estado seis partidos sin perder había sido entre el final del Clausura 2006 y el comienzo del Apertura del mismo año, entre la despedida de Simeone y el retorno de Merlo. Luego, Racing nunca había estado tanto tiempo sin caer, hasta esta racha made in Caruso. Está claro: Racing mete, corre, muerde, achica espacios. Transpira la camiseta a conciencia. En definitiva, les complica la vida a los rivales, que crean situaciones de gol pero siempre con un montón de jugadores de Racing al acecho, que molestan, obstruyen, impiden definir con tranquilidad. Con la enorme e inesperada figura de Migliore, la firmeza de la línea de fondo, con Aveldaño y Martínez a la cabeza, y el despliegue y sacrificio del resto, Racing armó un bloque compacto al que es muy difícil doblegar. Salud por ese logro, Caruso.
Si pensamos en el arco de enfrente, la situación es diferente. Racing carece de juego, de circulación, de profundidad. Le cuesta mucho generar situaciones claras de gol y en muchos pasajes de muchos partidos, el equipo queda acorralado en su propio campo, sin posibilidad de ir más allá de tres cuartos de cancha. Evidentemente, este es un aspecto que el técnico debe revisar y mejorar. Porque una cosa es esperar y jugar de contra y otra, defenderse y nada más.
El empate ante San Lorenzo, milagrero y emotivo, es positivo. Racing reaccionó ante la adversidad y, sin fútbol pero con empuje, remontó un resultado en contra, algo que no ocurría desde hacía 18 fechas. El empate-triunfo alimenta el alma, la confianza y el semblante de los jugadores, que si le ganan a Arsenal tendrán a disposición otro LCD para sortear. Racing vive tiempos de sonrisas. Sería bueno que el cuerpo técnico y los jugadores aprovechen ese aire fresco para potenciar al equipo y jugar mejor. Los milagros, más allá de los méritos, no suceden todos los fines de semana.





