Cuando Lucas Aveldaño sacó su remate hacia el arco de Sebastián Peratta, Matías Martínez parece estar unos escasos centímetros adelantado. Sólo después de ver la repetición detenidamente uno puede llegar a establecer un leve adelantamiento. En la edición de hoy de Olé, el periodista Jorge Mario Trasmonte analiza la jugada, estableciendo que la jugada es prácticamente imposible de detectar para el juez de línea. A continuación, la nota completa de Trasmonte.
La jugada del gol de Racing es la que le requiere al asistente dos operaciones mentales simultáneas, a resolver en centésimas de segundo: determinar con exactitud la posición de un jugador (Martínez) cuando un compañero (Aveldaño) patea al arco, no es que le da un pase a él; y retener esa posición en la cabeza cuando el jugador toma el rebote del arquero y pasa a intervenir en la jugada. Agreguemos a esas dificultades que, a la distancia y en perspectiva (el línea Bonfá parece bien ubicado, siguiendo la línea del último defensor y de frente a la cancha), con la jugada en movimiento y no con la foto que vemos aquí al costado, es imposible definir un offside milimétrico. Están los pies de los dos jugadores casi en la misma línea y acaso torso y cabeza del que ataca un poco más adelante del de Schiavi. ¿Qué determinación ha tomado la FIFA y reiteran continuamente los instructores a los árbitros y asistentes? Que en caso de duda se abstengan de levantar la bandera, que para hacerlo tienen que estar completamente seguros de que hay posición prohibida. Bonfá se apresuró al cobrarle mal un offside a Hauche en el arranque del segundo tiempo (en el primero, el que le marcó erróneamente otros dos fue el asistente 1, Belatti), pero en esta jugada, rápida, confusa, casi imposible de determinar hasta después de las repeticiones en cámara lenta o congelada, lo que hay que hacer es dejar seguir la jugada. Son mejores asistentes los que toman el riesgo de errar un offside de centímetros que los que cuando hay una jugada de gol se asustan y anulan por las dudas, no vaya a ser que el Telebeam los escrache.
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